Adolfo Suárez y la Tra(ns)ición

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Adolfo Suárez, figura controvertida, sigue inscrito en el santoral de la “Transición”, pero su trayectoria tiene más que ver con la traición que con cuaqluier otra cosa.

Orígenes.

Hipólito Suárez y Sánchez Albornoz

Su padre, Hipólito Suárez Guerra, era  procurador de tribunales en La Coruña, de ideas republicanas, afincado en Ávila. Era jugador y mujeriego. La guerra 1936-39 le sorprendió en Ávila, donde era Secretario del Juzgado tras haberse casado poco antes del estallido de la contienda, en Cebreros, con Herminia González Prados, mujer muy devota e hija de pequeños empresarios avulenses. Hipólito Suárez mantenía una estrecha relación amistosa con Claudio Sánchez Albornoz, elegido diputado en las elecciones de febrero de 1936, había sido Ministro durante la Segunda República y después sería Presidente de su gobierno en el exilio entre 1962 y 1971. Cuando el 23 de Abril de 1976, Sánchez-Albornoz regresó a España, se reencontró con el padre de Adolfo Suárez.

Tras la guerra, el padre de Suárez fue sometido, como todos los funcionarios, al habitual proceso de depuración de resposanbilidades del que salió bien parado porque no tenía en su haber delitos ni de sangre ni graves de otra naturaleza, pudiendo seguir ejerciendo como procurador.

Inicios

Suárez en el Deportivo juvenil

Adolfo Suárez nació en Cebreros por decisión de su madre, pues allí tenía ésta sus raíces familiares. Sin embargo, su residencia ya estaba establecida en Ávila. Suárez nunca destacó como estudiante ni como lector, pasó por varios colegios y sus aficiones fueron las fiestas y los juegos de cartas. Tenía un gran arrastre entre las mujeres. En La Coruña pasó muchos veranos y hacia los 14 años pasó allí una larga temporada con sus abuelos –al parecer por una crisis matrimonial de sus padres–, durante la cual llegó a jugar en el equipo juvenil del Deportivo.

Suárez mostró por aquella época cierta religiosidad, fundando y presidiendo diversos organismos ligados con Acción Católica. Tenía dieciocho años cuando se convirtió en Presidente del Consejo Diocesano de Acción Católica de Ávila, al unísono, fundó una asociación con inquietudes sociales que llamó “De jóvenes a jóvenes”. La rivalidad entre Acción Católica y Falange solía llegar al desprecio recíproco, y no faltaron entonces enfrentamientos físicos.

En el libro “Los que le llamábamos Adolfo”, del periodista Luis Herrero, se puede leer como Suárez pensó durante años que estaba marcado con una equis por no tener pedigrí pilarista en su currículum. Cuando sintió la decepción de no ser nombrado Ministro por primera vez, achacó su funesto sino a dos razones: “Por no haber estudiado en el exclusivo colegio de El Pilar y por no vivir en la urbanización de Puerta de Hierro: no ser pilarista era para él una fatalidad irremediable, pero a lo de no vivir en Puerta de Hierro le puso solución”.

Colegio Mayor Francisco Franco.

La mujer de Suárez es la primera por la izquierda

Estudió Derecho en la Universidad de Salamanca, titulándose con bastantes dificultades. A comienzos de 1955, consiguió su primer trabajo remunerado como oficial interino en la Beneficiencia de Ávila, año en que su padre huyó de casa debido a un escándalo de negocios.

Inicia su carrera política al cruzarse en su camino con dos figuras decisivas, Mariano Gómez de Liaño y Fernando Herrero Tejedor. Gómez de Liaño, Magistrado de la Audiencia Provincial, lo recomendó como secretario personal al Fiscal Herrero Tejedor, al cual conoce en Agosto de tal año. Herrero, falangista vinculado al Opus Dei acababa de ser nombrado gobernador civil y Jefe Provincial del Movimiento en Ávila, convirtiéndose de inmediato en su tutor político por la influencia de la esposa de Tejedor, cautivada por el don de gentes de Suárez.

A comienzos del curso 1958-1959 Suárez entró en el Colegio Mayor Francisco Franco, en la Ciudad Universitaria de Madrid, con el objeto de empezar a preparar oposiciones. El rector del centro, Eduardo Navarro Álvarez, miembro de la Centuria XX de Falange, aseguraba que se trataba de un recomendado de Fernando Herrero Tejedor, ahora Delegado nacional de Provincias en la Secretaría General del Movimiento, tras dejar Ávila. Suárez y Herrero habían perdido el contacto en la breve etapa de éste como gobernador civil de Logroño, pero al poco de ser destinado a Madrid, Herrero Tejedor lo incorporó a su equipo de colaboradores como secretario personal, un cargo modesto, hecho a medida de aquel joven sin oficio ni beneficio, al que nada retenía en Ávila tras la marcha de su protector.

En la Secretaría General del Movimiento, en Alcalá, 44, Adolfo prestaba pequeños servicios a su valedor. Recibía a las visitas, las llevaba a la sala de espera y, si la demora se alargaba en exceso, les daba conversación, con esa simpatía y ese don de gentes que le caracterizaba. Atendía las llamadas de teléfono y se ocupaba de la correspondencia. Era una forma de ir tirando, mientras resolvía su futuro que pasaba por aprobar unas oposiciones. De momento, había que encontrarle alojamiento, porque Adolfo había llegado a Madrid con lo puesto y la esperanza, de hacer carrera como su padre, siendo procurador en los tribunales. Tras tomarle bajo su protección, recordando los buenos servicios que le había prestado en Ávila, Herrero Tejedor le buscó acomodo en el Colegio Mayor Francisco Franco, donde su hermano José Luis tenía una habitación amplia. Fernando habló con José Luis y éste a su vez con el rector al que le preguntó si habría inconveniente en colocar otra cama en su habitación para que pudiera dormir allí el protegido de su hermano.

Navarro accedió a ello, como no podía ser de otra forma, viniendo de un alto cargo del partido, y porque el favor en realidad lo hacía José Luis Herrero al prestarse a compartir su habitación.

Política, falange y espías.

Suárez desempeñó diferentes cargos dentro de las estructuras del franquismo siempre de la mano de Herrero Tejedor. En 1958, pasó a formar parte de la Secretaría General del Movimiento ascendiendo, en 1961, a Jefe del Gabinete Técnico del Vicesecretario General, procurador en Cortes por Ávila en 1967 y gobernador civil de Segovia en 1968. En 1969 era designado Director General de Radio Televisión Española, donde ya había desempeñado otros cargos entre 1964 y 1968. Adolfo tenía muy claro lo que tenía que hacer, el entonces Príncipe, pronto sería el Rey de España, por lo que había que apoyarle al ser el futuro y además a no tardar mucho. Hizo que el pueblo español conociera a la figura del futuro Rey, realizando entrevistas y demás propaganda como cuando por ejemplo, a Juan Carlos le dieron el título de piloto. Por otra parte, en esta etapa también se dedicó a realizar escuchas para los Servicios Secretos. Permaneció en este cargo hasta 1973.

En un discurso de Herreo
Torcuato Fernández Miranda

En abril de 1975, nuevamente de la mano de Herrero Tejedor, y con el consenso de Juan Carlos, es nombrado Vicesecretario General del Movimiento, cargo que ocuparía hasta la muerte de su mentor el 12 de junio de ese año en un accidente de automóvil. El 11 de diciembre de 1975, Suárez entró a formar parte en el primer gabinete de Arias Navarro formado tras la muerte de Franco, recomendado por el Rey. Por sugerencia de Torcuato Fernández Miranda, Adolfo Suárez fue nombrado Ministro Secretario General del Movimiento. Recordemos que Torcuato Fernández Miranda ejerció el cargo de Vicepresidente con Carrero Blanco, como Ministro de Gobernación en el momento del atentado, y fue criticado por su incompetencia, incluso llegó a la presidencia de forma interina tras el asesinato del almirante. A la muerte de Franco, el príncipe Juan Carlos es coronado Rey el 22 de noviembre de 1975 lo primero que hizo fue entregar Marruecos a los americanos, nombrar Presidente de las Cortes a Fernández Miranda, y confirmar a Carlos Arias como Presidente del Gobierno, ya que éste no estaba dispuesto a abandonar.

Director de RTVE

Poco después de la proclamación de don Juan Carlos, aparece un personaje pintoresco, Arnaud de Borchgrave, subdirector de la revista Newsweek, quien, según el General Fernández Monzón: “Esta revista ha sido siempre el órgano de comunicación oficioso de la CIA. (…) Borchgrave es quien le dice al Rey, con la coartada de hacerle una entrevista para Newsweek, que, para seguir adelante con lo pensado, no puede mantener de Presidente de Gobierno a Carlos Arias Navarro”. Es cuando el Rey llama a Arias y le dice que se acabó. El sucesor natural hubiese sido Fernando Herrero Tejedor, entonces Ministro y Secretario General del Movimiento, que había apoyado, junto a López Rodó, la maniobra sucesoria encarnada en el príncipe. Pero Herrero murió en un accidente impactando contra un camión que se saltó un ceda el paso y había que buscar otro candidato.

Descartando candidatos.

Manuel Fraga

Sin duda había varios candidatos para sustituir a Arias Navarro provenientes del franquismo dispuestos a comandar la Transición. Los dos más fuertes eran José María de Areilza, Ministro de Asuntos Exteriores, y Manuel Fraga, Ministro de la Gobernación. Ambos mantenían estrechos vínculos con Estados Unidos. Es entonces cuando el SECED hace un retrato robot del personaje necesario, al que dan su visto bueno los norteamericanos. Debería ser un hombre del Movimiento, que no haya participado en la guerra y sea de familia humilde, preferiblemente de provincia pequeña o del medio rural, que no tenga fortuna personal. Al final salen tres nombres: José Miguel Ortí Bordás, que es en esos momentos Vicesecretario del Movimiento con Solís; Rodolfo Martín Villa, Gobernador de Barcelona, y Adolfo Suárez.

José María de Areilza
Andrés Cassinello

Para desbancar a Areilza y a Fraga, hicieron falta los Servicios Secretos y la manipulación informativa. Fraga queda eliminado de la carrera tras su desastrosa actuación en las matanzas de Vitoria y Montejurra, que se encargaron de propagar los medios, y Areilza, por su parte, decidirá apartarse de la competición. Según Alfredo Grimaldos en su libro “La CIA en España”–historia corroborada por otras fuentes–: “Los hombres de Cassinello colocaron un micrófono en la mesa del despacho de Areilza, en el Ministerio de Asuntos Exteriores, y comenzaron a grabar. Entre las cintas registradas quedaba constancia de la íntima y cálida relación que el Ministro mantenía con su secretaria; (la esposa de Areilza estaba paralítica desde hacía tiempo). Se le sugirió la existencia de las cintas y decidió pasar a un discreto segundo plano”. Andrés Cassinello era Capitán del SECED, y llegará a Teniente General. Personaje muy vinculado a los servicios de información norteamericanos, se integra en la Organización Contrasubversiva Nacional, embrión del SECED, tras haber realizado un curso de contrainsurgencia en el Centro de Guerra Especial de Fort Bragg. Casinello conocía a Adolfo Suárez desde los tiempos en los que el político abulense, tras terminar la carrera de derecho, hacía las milicias universitarias, en el mismo cuartel donde estaba destinado su hermano, el capitán José Cassinello. A principios de 1976, los intereses de Suárez y Andrés Cassinello coinciden plenamente. Adolfo Suárez, muy aficionado a las escuchas y los dossiers desde su época de Director General de RTVE (Radio Televisión Española), manejó los hilos locales de la trama desde la trastienda. Cassinello con Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno llegaría a ser el último director del SECED, desde 1976 hasta noviembre de 1977, cuando se reestructuran los servicios de información españoles y se creó el CESID.

Carlos Arias Navarro

Tras la dimisión de Arias Navarro, forzada por el Rey en el verano de 1976, Torcuato coincide con Juan Carlos I, que ya era un hombre a las órdenes de Kissinger, en que el elegido para presidir el Gobierno fuese Adolfo Suárez González, un tipo joven, sumiso, dócil, con dotes de palabra y con ambiciones políticas, que había sido apadrinado dentro del régimen por el Ministro franquista Herrero Tejedor y que, al igual que Fernández-Miranda y el propio Herrero, había pasado por la Secretaría General del Movimiento. Para ello, Torcuato mueve los hilos del Consejo del Reino a fin de que entre los candidatos se encuentre Suárez, tal y como planificaron el SECED y la CIA.

Según Gregorio Morán, en una entrevista llamada “Los padres de la Transición eran absolutamente impresentables” publicada en el Clarín, Torcuato manipuló las votaciones. Hay uno de los miembros del Consejo que manifiesta extrañado que el nombre de Suárez sale continuamente en las votaciones. Pero no es hasta la tercera votación cuando se mosquean, cuando se comienzan a dar cuenta de que los están llevando al huerto. Porque además se van eliminando los nombre fundamentales. La trampa la hace Torcuato y en esencia es sencillísima: Torcuato tiene que conseguir que al menos uno de los quince miembros del Consejo no incluya en su terna a Federico Silva Muñoz, que era el más cualificado de entre los treinta y dos candidatos iniciales. Ahí es donde aparece la trampa. Porque, claro, ¿cómo iban a nombrar a Suárez si había unanimidad acerca de otro nombre? Tiene que romper esa unanimidad. Y eso es lo que hizo, organiza una trama que le sale perfecta. Engañó mediante esta maniobra a todos los miembros del Consejo del Reino. Por eso las enigmáticas palabras que pronunció Fernández Miranda cuando, a la salida de la última sesión del Consejo del Reino, y con los tres nombres ya decididos dijo: “Estoy en condiciones de ofrecer al Rey lo que me ha pedido”. Torcuato dimitiría de su cargo antes de que se celebraran las primeras elecciones legislativas de la democracia, el 15 de junio de 1977.

Suárez Presidente.

En julio de 1976 el Rey encargó a Suárez la formación del segundo gobierno de su reinado y la consiguiente adaptación de las estructuras franquistas a la nueva democracia, para que acabe de destruir del todo lo que quedaba del régimen anterior y prepare el debilitamiento de España para que deje de ser un obstáculo en los objetivos de EEUU y Alemania, recordemos a Carrero reunido con Kissinger el día antes de su muerte, hablando de la bomba atómica española y de la prohibición a los americanos de seguir utilizando nuestras bases en ayuda de Israel, y de la inversión del alemán socialdemócrata de la CIA Willy Brandt con Felipe González, en Suressnes en 1974. Suárez era un perfecto desconocido para una mayoría del pueblo español, pero como buen encantador de serpientes, supo reunir, junto a falangistas conversos como él, a socialdemócratas, liberales, democristianos, etc. Para supuestamente desarbolar el régimen franquista con la complicidad de las fuerzas antifranquistas como el PSOE y, especialmente, del Partido Comunista de España y su líder, Santiago Carrillo, que calificó a Suárez de anticomunista inteligente. En esta tarea contó con la ayuda de Torcuato Fernández Miranda, entre otros, que también le sacó adelante el Proyecto de Reforma Política ante una recelosa oposición democrática y con la colaboración inestimable del Teniente General Manuel Gutiérrez Mellado encargado de controlar en las sombras a las altas esferas militares proclives al régimen franquista mediante el CESID sin Director, gracias a los allí colocados por el mismo Gutierrez Mellado, los comandantes Calderón y Cortina, cerebros fundadores de Alianza Popular y artífices del plan del 23F.

En septiembre de 1976 tuvo lugar una famosa reunión con los altos mandos militares para comentarles su políticas. Suárez en su discurso habla de asentar la democracia y consolidar la Corona. Se trata de adaptar la España de Franco a los nuevos tiempos. Entre los militares existe la preocupación de legalizar ciertos partidos, en especial el Partido Comunista. Suárez respondió: “Debéis rechazar cualquier recelo o duda al respecto. Tendremos partidos políticos que irán desde la derecha hasta la izquierda moderada. El techo está en la socialdemocracia y como mucho en el Partido Socialista. Desde luego que el Partido Comunista nunca será legalizado. Vosotros me conocéis bien. Yo también soy un hombre de lealtades. Sabéis de dónde vengo y éste es mi firme compromiso. Tenéis mi palabra de honor.” Los militares le felicitaron efusivamente y el Teniente General Gutiérrez Mellado se le fundió con un fuerte abrazo. Pero en abril de 1977 Suárez tomó la decisión consensuada previamente con el Rey, Gutiérrez Mellado, Martín Villa y Calvo-Sotelo entre otros, de legalizar el Partido Comunista. Los militares se sintieron traicionados y comenzaron a hablar por primera vez de una intervención militar.

Gutiérrez Mellado y Suárez

El 15 de junio de 1977, se celebraron elecciones generales en España. Adolfo Suárez se proclamaba vencedor, al frente de un conglomerado de formaciones de centro, aglutinadas en torno a su persona, bajo las siglas UCD (Unión de Centro Democrático). Las Cortes salidas de aquellas elecciones aprobaron la Constitución que el pueblo español refrendaba el 6 de diciembre de 1978.

El 11 de enero de 1977, tuvo lugar una reunión entre cuatro representantes de la oposición democrática, Antón Cañellas, Felipe González, Julio de Jáuregui y Joaquín Satrústegui, con el Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, en la que se expuso y se solicitó al presidente del Gobierno una amnistía total para todos los hechos y delitos de intencionalidad política ocurridos entre el 18 de julio de 1936 y el 15 de diciembre de 1976. El 15 de octubre de 1977 Suárez aprobó la Ley de Amnistía, entrando en vigor dos días después, y siendo apoyada por casi todos los grupos parlamentarios: Unión de Centro Democrático, Partido Socialista Obrero Español, Partido Socialista Popular, Partido Comunista de España, la Minoría Vasco-Catalana y el Grupo mixto, con la abstención de Alianza Popular. En total, 296 votos a favor, dos en contra, 18 abstenciones y uno nulo. Esta ley incluía la amnistía de los presos políticos, así como un amplio espectro de delitos que incluían actos políticos, rebelión, sedición y denegación de auxilio cometidos.

El 3 de marzo de 1979, Adolfo Suárez ganaba por segunda vez unas elecciones generales, e iniciaba su tercer mandato como Presidente del Gobierno. Sin embargo, el triunfo en las elecciones generales quedó muy en segundo plano tras el acceso de la izquierda a los principales ayuntamientos del país después de las elecciones municipales de abril. El acuerdo entre el PSOE y el PCE permitió que las grandes ciudades españolas fueran gobernadas por alcaldes de partidos de la oposición. Suárez designó por vez primera como Ministro de Defensa a un civil. A las pocas semanas de tomar posesión, Sahagún visitó la sede del CESID, donde le informaron de las actividades del centro y, entre otras, de la Operación De Gaulle. Sahagún creía que estaba ante el diseño de un golpe trazado por el servicio de inteligencia, y en junio, ordenó la salida de los autores del estudio –el comandante Faura, con el tiempo JEME– y el relevo del Director del centro, pensando que así quedaría todo concluido. Como ya sabemos, la operación siguió adelante con Armada como protagonista principal. En mayo de 1980, Felipe González anuncia una moción de censura, con el único fin de desgastar a Suárez.

Dimisión.

En ese momento la situación de Suárez, era muy delicada. La previsible llegada de Reagan a la presidencia de EEUU y la puesta en marcha de sus nuevas políticas con objetivos estratégicos militares como el escudo antimisiles, no era compatible con Suárez y suponía un importante obstáculo. Otro punto importante que molestaba a Kissinger, era que Suárez se mostró reacio a que España entrara a formar parte de CEE y de la OTAN. Aquí fue cuando perdió del favor del Rey, en la segunda mitad de 1980. Suárez era un hombre puesto en el poder por los norteamericanos con la inestimable ayuda del Rey y Torcuato, pero una vez en el poder, se desvió del camino marcado. Para rematar la faena, se reunió con Fidel Castro en la Cumbre de Países no Alineados en Cuba, habló bien en público de Gadaffi y le llamaban tercermundista por preocuparse por Guinea Ecuatorial. Adolfo se les había ido de las manos a los norteamericanos tratando con los países no alineados y con enemigos declarados de los EEUU, además no estaba muy dispuesto a quitarse de en medio. Entonces comenzaron las presiones desde Washington, apliadas en Madrid con las de Calderón y Cortina del CESID sobre Suárez, al que convencen de que como ascendió al poder de la mano del Rey, debía distanciarse de este cuanto antes, para no provocar su caída. Tanto el CESID, como la CIA, como el Rey, propusieron esta operación en la que todo el mundo estuvo de acuerdo, incluso sus Ministros. Además tenemos otras controvertidas decisiones del Presidente, entre ellas las autonomías y su poca palabra para con los militares en el tema de la legalización del PCE, unido todo al creciente índice de paro y la cada vez más importante violencia en las calles.

El primer Presidente, puesto para ser elegido por los ciudadanos en la nueva democracia española, pronto se quedaría solo y así los planes de recambio para España podrán activarse fácilmente en el momento que se materialice la victoria electoral de Reagan. El sucesor de Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, afirma en sus memorias que él tenía claro desde 1977 que era necesario incorporar a España en la CEE y en la OTAN, aunque quien materializó finalmente la obra sería Felipe González. Finalmente, el 29 de enero de 1981, Suárez optó por presentar su dimisión tanto como Presidente del Gobierno como de Unión de Centro Democrático. En su mensaje afirmó: “Mi marcha es más beneficiosa para España, que mi permanencia en la presidencia, y yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España.” Parece que además de las presiones de la CIA, el CESID, los militares y demás controversias que le rodeaban, sabía que se avecinaba un Golpe de Estado.

El 25 de febrero de 1981, dos días después del Golpe de Estado,  el Rey creó el Ducado de Suárez, un título nobiliario español con Grandeza de España otorgado a Adolfo Suárez González, Presidente del Gobierno de España entre 1976 y 1981, en reconocimiento a su labor durante la transición a la democracia. En 1996 se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia por su importante contribución a la Transición española a la democracia, de la que se le considera el gran artífice.

Deja la política y contrae alzheimer.

Poco después de su dimisión creó junto a otros ex dirigentes de UCD el partido Centro Democrático y Social (CDS), con el que se presentó a las elecciones del 28 de octubre de 1982, siendo elegido diputado por Madrid. Revalidó su escaño en las elecciones de 1986 y las de 1989, pero en 1991 dimitió como Presidente del CDS tras los malos resultados de su formación en las elecciones municipales y abandonó definitivamente la política.

En 2003, en Albacete, Suárez hizo su última aparición pública con motivo de la candidatura de su hijo, Adolfo Suárez Illana, a Presidente de Castilla la Mancha por el Partido Popular, para apoyar su candidatura. En 2007 Suárez Illana, deja la política y le sustituye en el cargo María Dolores de Cospedal. Desde aquella aparición en 2003, Suárez no volvió a aparecer públicamente, siendo precisamente su hijo Adolfo quien en el transcurso de una entrevista en Televisión Española en 2005, hizo público que su padre tenía Alzheimer desde hacía dos años, por lo que ni siquiera recordaba haber sido Presidente del Gobierno.

El 8 de junio de 2007 y con motivo del trigésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas tras la Dictadura, el Rey Juan Carlos, lo nombró Caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro por su importante actuación en la Transición española, el cual le fue entregado el día 16 de julio de 2008. Al no poder asistir por su estado de salud, recogió el premio Adolfo Suárez Illana, que leyó un discurso en nombre de su padre. Adolfo Suárez murió en 2014.

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2 thoughts on “Adolfo Suárez y la Tra(ns)ición”

  1. Interesante y muy documentado artículo.
    Muy oportuno para que muchos españoles conozcan los entresijos de su reciente pasado. Y para que otro los recuerden.
    Precisamente, porque unos los desconocen, y otros parecen haberlos olvidado, España se encuentra en la encrucijada…. si no es que ya tomó el camino equivocado y se halla al borde del precipicio.
    Por no alargarme sólo dos consideraciones.
    El peligro que supone la llegada al poder de un narcisista. Yo encuentro un inquietante parecido, físico y moral, entre Suárez y Pedro Sánchez.
    La segunda es al hilo de la injerencia de EE.UU. en la política mundial… o tal vez sea más apropiado decir de los intereses “globales” de esa minoría de “Kissingers” que trazan su política.
    Ello pone en evidencia la necesidad de que España vuelva a ser Una, Grande y Libre….. y el inmenso éxito de Franco al haberlo conseguido hasta su muerte. Algo que las fuerzas oscuras de la rosa y el mandíl no le perdonarán jamás.

    1. Estimado seguidor: Exacto. Eso es. El terrible peligro de votar, aupar y/o mantener a individuos amorales por muy disfrazados que se presenten. Suárez fue un mindundi ambicioso enamorado de sí mismo, a quien España le importaba un rábano, así como nuestra historia y… nuestros muertos. Saludos cordiales

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